reflexiones desde y para america del sur; género, sexualidad, raza, autogestion, arte, politica y más

pajaro-negroo:

[SANTIAGO] 1° FERIA FEMINISTA. autonomía comunitaria y participativa por la descolonización de los cuerpos

Esta feria surge ante la necesidad de encontrarnos como mujeres en un espacio en el que podamos compartir nuestras experiencias y saberes al vivir en una sociedad patriarcal que nos oprime y domina a todas ya todos.

Desaprender lo aprendido con respecto a los roles sociales, desmitificar los prejuicios sobre la lucha feminista, acabar con las competencias y rivalidades entre nosotras mismas que nos inculcan desde pequeñas, resaltar la importancia de los lazos de fraternidad y solidaridad entre mujeres, y el empoderamiento de nuestros cuerpos como primera trinchera, son algunos de los temas que se abarcaran en esta jornada mediante talleres, conversatorios, y diferentes presentaciones. somos mujeres, somos brujas, nos palpita el útero y nos late el corazón en rebeldía. somos mujeres alegres e insumisas por la liberación total de todas y todos.

CRONOGRAMACRONOGRAMA

(Source: ankia-culiao)

¿Winka o katripache? Consejos prácticos para un Chile no racista

emeilla:

No somos mapuches, sino chilenos. Uno con sangre italiana en las venas, el otro con el típico ascendiente español que muchos chilenos dicen tener a dos o tres generaciones de distancia. Somos parte de ese recurrente cuento chileno que nos hace creer estar más cerca de los europeos que de nuestra América profunda. Hemos tenido la posibilidad de asistir a las mejores universidades en Chile y Europa.

Uno de nosotros es psicólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile; el otro es antropólogo social de la Universidad de Chile. Ambos somos doctores en antropología de la Universidad de Edimburgo. Somos parte de un pequeño porcentaje de la población que ha tenido ese privilegio.

Somos, quizás, winkas de la elite. No de la elite de latifundistas con tierra, pero sí de aquella que puede trabajar a partir de lápices e ideas. Somos winka, al fin y al cabo, palabra que se usa en mapudungun para señalar, con cierto tono despectivo, a todo aquel que no es mapuche.

Sin embargo, muchos de los amigos mapuches que hicimos viviendo varios meses en el sur de Chile, nos consideran de otro modo. Fueron los mismos peñi y  lamngen, hombres y mujeres mapuches, quienes nos hicieron ver que no éramos “winka,” sino mas bien, “katripache”. Quisiéramos compartir el valor de esta distinción, no sólo con la elite chilena (aquella terrateniente de rancio abolengo, así como aquella de corte más académico), sino principalmente con esos chilenos testarudos que se sienten demasiado chilenos, como si no existiera una alternativa para disentir sobre aquello que nos pertenece o no. Además, como tenemos el deber de devolver al país la Beca Chile que financió nuestro doctorado, creemos necesario dirigirnos a usted, ciudadano/a chileno/a, que piensa que el mapuche es flojo, borracho, violento, ignorante y hasta terrorista. Le contaremos un poquito sobre lo que aprendimos conviviendo con los pehuenches y los mapuches, en lo que queda de sus tierras en el valle del río Queuko y a un costado del Lago Lanalhue.

Un winka intenta imponer a sangre y fuego su propia visión de las cosas, porque los winka, y sólo los winka, son tan arrogantes como para creer que su propia visión es más correcta que la que mantiene el resto. Fueron los winka los primeros que osaron matar a un puma, al gran hermano de la cordillera. Fueron los winka los que llenaron la tierra de plantaciones forestales. Fueron ellos quienes llevaron motosierras, y también los cercos que dividen la tierra. “Ellos trajeron las líneas”, nos dijeron muchas veces.

¿Sabía usted que entre los pueblos indígenas de Sudamérica, no todos tenemos asegurado el estatus de “persona” solo por nacer y respirar? Llevando esta premisa a la filosofía mapuche, tenemos, por ejemplo, que un winka no es realmente una persona, porque su comportamiento es muy distinto al de un “che”, quien es, en mapudungun, una persona verdadera. Un winka no tiene tiempo para conversar, para tomarse un mate, para alimentar a los animales, ni para cultivar la tierra. Un winka mira para abajo al resto de la gente, se roba las gallinas, y se burla cuando escucha oraciones en mapudungun. Un winka intenta imponer a sangre y fuego su propia visión de las cosas, porque los winka, y sólo loswinka, son tan arrogantes como para creer que su propia visión es más correcta que la que mantiene el resto. Fueron los winka los primeros que osaron matar a un puma, al gran hermano de la cordillera. Fueron los winka los que llenaron la tierra de plantaciones forestales. Fueron ellos quienes llevaron motosierras, y también los cercos que dividen la tierra. “Ellos trajeron las líneas”, nos dijeron muchas veces.

Un katripache, a diferencia del winka, es siempre una persona, pero con la particularidad que viene de otro lugar. Es un che. Un katripache sabe saludar, tiene siempre algo que ofrecer al forastero cuando está en su tierra, aunque sea un vaso de agua. Un katripache, en los mundos rurales que nos tocó conocer, se ensucia las manos con las ovejas, y corta la leña con hacha. O al menos lo intenta. Un katripache se da el tiempo de escuchar, y no anda por la vida “apurado,” como los winka. A un katripache no le interesa quitarle nada a las personas que encuentra, y puede también llevar noticias y conocimientos de un lugar a otro, como un pájaro. Un katripache reconoce a su interlocutor como persona, antes de juzgarlo. En realidad, un katripache no juzga a otros porque no tiene esa facultad.

No tiene el interés de andar adoctrinando gente, ni es un misionario. Un katripache es simplemente una persona que viene de otro lugar.

Entonces, entre personas verdaderas, sean che o katripache, es primordial cultivar un pensamiento positivo, que permita mantener la relación abierta y entre iguales. Se trata de un diálogo basado en el respeto, en el que los participantes se regalan todo el tiempo del mundo para expresarse. Es un diálogo no utilitarista, en el que el tiempo no es dinero, y las palabras brotan lejanas a la lógica de la productividad, lógica, claro está, que no es necesaria ni universal.

Tal vez esto último sea lo más difícil de entender para los latifundistas. Es un diálogo cuidado por el kume rakiduam, que en una traducción rápida, de seguro equivocada, podría ser algo así como pensar bien, caminar invocando lo que es bueno, actuar con bondad, cuidar el entorno.

Señor ciudadano chileno, desde nuestra experiencia, el pueblo mapuche es un pueblo de gente amable, respetuosa, y criteriosa. Por eso, no entendemos cuando el prejuicio negativo de la tradición chilena opera en modo inmediato entre las personas comunes y corrientes, personas que tal vez jamás convivieron con una familia mapuche.

No nos sorprende, aunque nos entristezca con ira e impotencia, que el gobierno de turno quiera reprimir con violencia al pueblo mapuche ante cualquier circunstancia. Así lo ha hecho siempre, y probablemente lo seguirá haciendo en años por venir. Nos sorprende, sin embargo, un pequeño artilugio histórico: que lo que hace 120 años se llamó eufemísticamente pacificación de La Araucanía, hoy se llame lucha contra el terrorismo. Algo huele mal en Chile, a oportunismo ideológico, a descriterio desatado. Es también sorprendentemente intolerable que las autoridades políticas aparezcan en los medios diciendo que Chile enfrenta a un “enemigo fuerte, poderoso y organizado”, a quienes buscará hasta “castigar”, replicando, en el Chilean way, el discurso que venimos escuchando desde la terrible destrucción de las torres gemelas.

¿No habrá otras maneras menos aterradoras de enfrentar la violencia desmedida? ¿Es deber de nuestras autoridades representar un odio tan avasallador, unilateral, sordo, y determinado? ¿Es esa la voz de la democracia?, ¿lo representa a usted señor ciudadano?

En fin, para concluir, lo que nos interesa es proponer al ciudadano común, como nosotros, una simple pregunta. Entendemos que siete familias quieran seguir ocupando a su antojo, y defendiendo con las armas del Estado que financiamos todos, el territorio de lo que hoy se llama Chile, pero usted, señor ciudadano común y corriente, ¿por qué juzga sin saber? ¿Por qué está tan seguro de lo que dice y lo repite como loro, que el mapuche es pobre, flojo, y bueno para tomar? ¿Se ha pillado tal vez diciendo que los mapuches son hasta terroristas?

Desde nuestra experiencia, mucho más cercana que la de muchos que vociferan a viva voz tales calumnias, resultaría imposible sostener esas acusaciones. Es por eso que lo invitamos a reflexionar, porque puede ser que usted decida hoy mismo dejar de comportarse como winka. Quizás esto sería una buena cosa, pues estamos ciertos que a nadie le gusta sentirse discriminado ni menospreciado. ¿Se siente usted winka o katripache? Usted decide en su plebiscito interno. Ni la tele, ni lo que dicen los medios, ni lo que escuchamos de nuestros familiares, ni la mal contada historia de Chile delatada tan claramente por Benjamín González hace un par de semanas, decide por usted. Atrévase a disentir. No mata ni quema, eso se lo damos por garantizado.

PUNNGEY: NOMINA DE COMUNEROS MAPUCHE

amutuan:



1.- CÁRCEL DE ANGOL
1.- Héctor Llaitul Carillanca

2.- Ramón Llanquileo Pilquiman, Han realizado numerosas huelgas de hambre. Pertenece a la CAM (Coordinadora de Comunidades en Conflicto Arauco-Malleco) organización entre las más activas en la defensa de los derechos del pueblo mapuche (cuyo…

PUNNGEY: Continua la recuperación productiva en el fundo Labranza usurpado por...

amutuan:

Continua la recuperación productiva en el fundo Labranza usurpado por forestal Mininco, los jóvenes de la comunidad Maria Colipi viuda de Maril reclaman 1700 hectáreas pertenecientes a parte del total que componía el territorio antiguos de 13 mil hectáreas Hoy se trabajo en limpieza de una parte…

fuckyeahlatinamericanhistory:

fuckyeahlatinamericanhistory:

Here’s the trailer for No, which just became the first Chilean movie to be nominated for an Academy Award (in the Best Foreign Language Film category).

Synopsis:

Rene Saavedra is a Chilean advertising executive who is recruited by the opponents of the Pinochet regime to create an ad persuading people to vote against a referendum supporting the dictator. While many on the left fear that the government will rig the voting, Saavedra hopes that his marketing skills can sell the Chilean people on the possibility of a better world. (source)

Claudio Miranda, nominated in the Best Cinematography category for the film Life of Pi, is also Chilean.

Bien ahi Chile felicitaciones!

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Luchsinger era un canalla un típico terrateniente de sur, presa ql deja de lavar su puta imagen porque le presto plata a Piñera, la verdad siempre sale a flote.

Me gustaría que los periodistas vivieran un año como peones en la Araucania o viviendo en las lomas de los cerros como los mapuche y después que comenten weas. Todo quien viva en el campo conoce a estos personajes, terratenientes que con sus contactos políticos se enajenan miles de hectáreas que podrían estar produciendo comida o ganado en manos de los peñis y campesinos sin tierra.

Despierta Chile no sean weones dejando que el pene de la oligarquía se los viole por aweonaos.

Las reclamaciones mapuches en la Zona no son de sus tierras en 1550 o 1850 sino las que les quito Pinochet con la contrareforma agraria del 1974.

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 La Verdad de la Relación de la Familia Luchsinger y los Mapuche en Vilcúimagen

Un trabajo del historiador Martín Correa señala que Adán Luchsinger Martí y sus hijos no sólo compraron terrenos que habían sido arrebatados a los mapuches en Vilcún. También acusa que corrieron deslindes y cobraron en suelos las deudas que los comuneros adquirían en la pulpería de los patrones. Los fundos de la familia Luchsinger en Vilcún, cinco en total, se remontan a 1906, cuando el colono suizo Adán Luchsinger Martí compró 60 humildes hectáreas a un inmigrante alemán. Más de cien años después, las tierras del clan en esa zona suman 1.200 hectáreas, las que son reclamadas por las comunidades mapuches vecinas.


Son los mismos predios donde murió baleado el joven Matías Catrileo. Porque ni en los agitados años de la Unidad Popular esta familia había visto peligrar, como ahora, sus extensas propiedades. El último atentado al fundo Santa Rosa motivó que, por primera vez en cien años, un ministro del Interior visitara a este clan.
¿Cómo llegó esta familia a Chile? ¿Cuáles son sus orígenes? ¿Es cierto que usurpó las tierras, como reclaman las comunidades mapuches aledañas? El historiador Martín Correa Cabrera, investigador del Observatorio de los Derechos Indígenas, hoy Observatorio Ciudadano, publicó este año un estudio sobre los inicios de los Luchsinger en Chile y su relación con los mapuches.
Jorge Luchsinger, dueño del Santa Margarita, ha repetido una y otra vez que los campos de la familia están “saneados, oleados y sacramentados”, y que ellos dan trabajo a los mapuches vecinos, con quienes no tendrían conflictos, porque los “agitadores son foráneos”. En su investigación, Correa aporta antecedentes distintos.
El primer Luchsinger
El clan desciende de Adán Luchsinger Martí, quien nació el 22 de noviembre de 1868 en la ciudad de Engi, cantón suizo de Glarus. Llegó a Chile en 1883 y, antes de Vilcún, se asentó en Quechereguas, actual comuna de Traiguén, 70 kilómetros al norte de Temuco. El 10 de mayo de 1893 se casó con la inmigrante alemana Margaretha Rüff Studer.
Al igual que cientos de otros colonos italianos, franceses, suizos y alemanes, Adán Luchsinger fue “enganchado” en Europa por la Agencia de Colonización. Arribó a Talcahuano, puerta de entrada a la “Mesopotamia” de América del Sur. Con ese nombre se difundía en el viejo continente, en aquella época, a la recién pacificada Araucanía.
En Quechereguas, Adán Luchsinger recibió una concesión territorial de 60 hectáreas del fisco chileno, más una yunta de bueyes, una vaca parida, semillas y madera, entre otros bienes. En esta sencilla hijuela nacieron sus hijos Conrado, Enrique, Carlos y Melchor. En 1906, la familia Luchsinger se trasladó a Vilcún, a 20 kilómetros al oriente de Temuco.
Ese año, Adán compró 60 hectáreas al colono alemán Emilio Quepe y, según consta en el Conservador de Bienes Raíces de Temuco (CBRT), a partir de 1909 el patriarca del clan no paró de adquirir terrenos, hasta totalizar más de mil hectáreas. A su muerte, en 1936, la herencia se dividió entre los cuatro hijos.
De acuerdo al Registro de Propiedades del CBRT, en la actualidad los descendientes de estos cuatro vástagos tienen cinco predios: el mencionado fundo Santa Margarita, de Jorge Luchsinger Villiger; el fundo Santa Rosa Lote 1, de Rodolfo Luchsinger Schiferli; el fundo Santa Rosa Lote 2, de Enrique Luchsinger Schiferli; el fundo Santa Rosa, de Eduardo Luchsinger Schiferli, y otro fundo Santa Rosa, también a nombre de Enrique Luchsinger Schiferli.
Castigo a los mapuche
También de 1908 y 1909 datan los títulos de merced concedidos a las diez comunidades mapuches de Vilcún que rodean los terrenos de los Luchsinger. Se trata de numerosas familias que han denunciado una historia de despojos y usurpaciones, primero de parte del Gobierno chileno de esa época, y a manos de los Luchsinger después.
En efecto, tras la “pacificación”, el fisco consideró que los terrenos de los mapuches sin trabajar eran sitios baldíos y los requisó. Si las comunidades acreditaban la posesión de su tierra por el tiempo que la ley exigía, se podían quedar en la “reducción” o “reserva”. En eso consistía el título de merced, en un terreno reducido y reservado para indígenas.
En cambio, a las familias de colonos europeos el Estado chileno les entregaba hijuelas de 70 cuadras, más otras 30 por cada hijo varón mayor de 10 años. También recibían los pasajes gratis hasta Chile, tablas, clavos, una yunta de bueyes, una vaca con cría, arado, carreta, máquina destroncadora, pensión mensual durante un año y asistencia médica por dos.
Aquí está la raíz del problema, según el historiador Martín Correa: “Mientras a los mapuches se les castiga y reduce por carecer de medios de trabajo, a los colonos el Estado chileno los apoya, subvenciona y les entrega medios de trabajo”.
El problema, asegura, se agravó cuando los colonos demarcaron los terrenos con líneas rectas. Las posesiones mapuches explica Correa siempre se han deslindado a través de accidentes naturales, como ríos, quebradas y alturas máximas. En cambio, las líneas rectas dibujadas en un plano poco o nada tienen que ver con la ocupación real y efectiva de un terreno. De ahí, entonces, las denuncias que recogió el investigador acerca de deslindes corridos “a la mala”.
Hora de cobrar
El comunero Moisés Quidel entregó a Correa un relato que viene de sus abuelos: “Antes estaba Adán Luchsinger, Conrado después… La cosa es que antiguamente había poca gente y cerco no había; entonces, como ellos eran de plata hicieron cercos y marcaban donde se les antojaba no más, ¿Y qué iban a hacer los peñis, si no había medios? Y después que cercaron llegó la mensura, hicieron todos los documentos”.
Quidel también le contó que Conrado Luchsinger “se instaló con una pulpería y los viejos decían que fue tanto el proceso de reducción, fue tan violento el proceso de poscolonización, que hubo gente que quedó totalmente empobrecida, quedó sin tierras, sin animales, les quitaron todos sus sembrados y ya no podían sembrar nada”.
“Entonces, los peñis antiguos prosigue el relato iban a buscar harina para sobrevivir, trigo, sobre todo en las épocas de noviembre y diciembre, de grandes hambrunas. Mucha gente murió de hambre, y ahí Conrado Luchsinger abría libretas y la gente iba hipotecando sus corderos, sus animalitos y sus tierras. Y cuando llegaba la época [de cobrar] salía con carabineros, corría los cercos y así fue ampliando sus tierras, cobrando toda la plata de las deudas de la gente que compraba para sobrevivir. Al tiempo, él llegaba: ‘Tanto me debe usted, y como no tiene con qué pagarme, me paga en tierra’. Eso lo hacía en todas las comunidades”.
Jorge Luchsinger, hijo de Conrado, contó en una entrevista a la revista “Qué Pasa” que “nosotros teníamos una pulpería en el fundo. Cada sábado la gente pedía, se le anotaba en el libro y a fin de mes se le hacía la liquidación y se le pagaba el saldo. Empezaron a decir que cobrábamos mucho por la mercadería, que no eran productos de calidad. Después reclamaban que la comida que les dábamos era mala, que tenía gusanos. Tiraban los platos al piso. Fueron las primeras protestas”.
Devolución de tierras
Con estas “primeras protestas”, el hijo de Conrado Luchsinger se refería a los años de Eduardo Frei Montalva y la reforma agraria, entre 1964 y 1970. Si bien a ninguno de los Luchsinger se les expropiaron terrenos, Jorge devolvió “voluntariamente” algunas tierras a los mapuches. Éstos dicen que fueron pedazos de cuatro o seis hectáreas, nada importante.
Sin embargo, las demandas territoriales tuvieron un gran auge en el Gobierno de Salvador Allende. En 1971, después de cuatro juicios, Jorge Luchsinger debió restituir 56 hectáreas a las comunidades Pedro Tori, Juan Cuyanao, Antonio Canío y Santos Marihueque.
Después del golpe de 1973, muchos latifundistas aprovecharon de “pasar la cuenta” a los activistas de sus fundos, aunque en esos convulsionados años las demandas mapuches no eran de raza. Hay detenidos desaparecidos de ese pueblo, pero las familias de las víctimas no hicieron gestiones judiciales o de otro tipo. Según el Informe Rettig, las causas de esta pasividad pueden haber sido el temor, el desconocimiento de cómo proceder, y una fundamental desconfianza en las instituciones del Estado.
Como sea, la familia Luchsinger estuvo tranquila hasta 1999, cuando la organización Ayjarewe Wenteche, de Truf Truf, sector ubicado al sur del fundo Santa Margarita, protagonizó la primera ocupación permanente de ese predio. Luego, en 2000, vinieron los atentados incendiarios, y a partir de 2005, el predio cuenta con vigilancia permanente de carabineros.
Demanda en Conadi
La investigación de Martín Correa también estableció que sí hay una reclamación por las tierras de los Luchsinger. Ellos insistían en que no había una demanda territorial. Sin embargo, en un catastro de la Conadi (www.conadi.cl/documentos_fondotierras/en%20proceso%20060507.pdf) aparece la comunidad Antonio Caniu en proceso de reclamación del fundo Santa Margarita.
El informe de Correa termina con otro mentís a la supuesta buena relación de los Luchsinger con sus vecinos mapuches. Se trata de un canal de tres metros de ancho por tres de profundidad que Jorge Luchsinger construyó en parte del perímetro de su predio. Tiene casi cinco kilómetros de largo y, según el agricultor, lo hizo para defenderse, porque “no me quedó otra alternativa”.
Los mapuches están indignados. “Hizo un tremendo canal con máquina, ¿y qué no se muere ahí? Vacunos, un caballo se nos cayó, conejos, todo cae ahí. Y la veta de agua la rompió en la parte de arriba, nos dejó secos, y en esta parte de acá nos inunda (…)”, señalan los comuneros que colindan con el fundo Santa Margarita.
“Es un tremendo daño agregan, echó abajo todo el bosque nativo, había como dos mil hualles grandes, arrasó con todo; así que ése sí que es un gran destructor. En ese canal se llega a caer uno en tiempo de invierno, lleno de agua, hasta ahí no más llega. Pa’l 18 [de septiembre] se cayó uno, Antonio Namuncura, murió ese hombre (…) No vamos a decir que es un gringo buena persona (…) Además, eso que dice de que da trabajo, más de cinco trabajadores no tendrá. ¿Y cuánto les paga? Una miseria. Entonces, él en la televisión lo cuenta bonito, en la prensa, pero no es así”.
Fuente: Las Noticias Mapuche

(via humorhistorico)